
Desnudo, Miguel Angel
Cuando los grandes coleccionistas de pinturas, dibujos e impresos se contaban por miles, ponían un timbre, un sello o una marca en cada pieza de su colección.
Lo mismo se hacía en las colecciones reales.
A veces se agregaba un número de inventario, o un número de colección.
Estas marcas han sido registradas. Hay miles de ellas. Los investigadores tales como Frits Lugt se pasaron décadas copiando, identificando y haciendo listas de estos timbres de colecciones.
Cuando una pintura, dibujo o impreso lleva una de estas marcas, significa que en algún momento perteneció a una colección importante o a una casa real.
Muchas de estas colecciones y bienes reales están bien documentados en viejos archivos y papeles históricos, y frecuentemente proveen información sobre dónde y cuándo se adquirieron las piezas, quién las hizo si no tienen firma, y a veces información adicional tal como título y fecha de creación.
Estas marcas prueban que un trabajo de arte existió en el pasado y pueden por sí mismas reemplazar la necesidad de investigar la procedencia.
Por estas razones, los timbres, sellos y marcas son sumamente útiles por toda la información adicional que puede obtenerse de ellos.
Aún si no hay antiguos registros o archivos reales, agrega valor al trabajo de arte, si perteneció a una colección prestigiosa, a una colección real, o a los bienes de una figura prominente o histórica.
Muchas de estas marcas son pequeñas, están raspadas rasgadas, descoloridas, y son difíciles de leer y de identificar con precisión. Los sellos de cera están resecos, descoloridos, partidos y muchas veces tienen partes faltantes. La forma de trabajar con ellos es hacerles fotos en primer plano y luego magnificarlas. El software de procesamiento de imágenes puede utilizarse para mejorar el contraste, el brillo, la intensidad o para dibujar contornos en un esfuerzo por descifrarlos.
Una vez hecho ésto, es cuestión de localizar la marca o el sello en libros de referencia y luego investigar qué se sabe acerca de la colección a la que perteneció.
No siempre es posible identificar al artista por un timbre, marca o sello, pero al menos provee un punto de partida con una fecha y ubicación de la colección, si está registrada.
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